Searching for Bobby Fischer (1993)

2026-02-08 4 min

En busca de Bobby Fischer es una película entrañable y familiar sobre un niño de siete años que descubre que es un genio del ajedrez.

La narración se basa libremente en la vida del prodigio del ajedrez Joshua Waitzkin. La película sigue su descubrimiento del ajedrez y su camino como ajedrecista. Todo bajo la sombra inspiradora de Bobby Fischer.

A excepción de algún momento más propio de una película de sobremesa, toda la cinta fluye. Y fluye con una calma anodina en estos tiempos, al menos en la mayoría de producciones actuales. No hay gente gritando. No hay carreras ni explosiones. Nadie va a salvar el mundo en el último momento. Se agradece este tipo de películas, con los pies en la cotidianeidad, dentro de lo extraordinario que debe de ser tener un hijo o ser un niño superdotado (o de alta capacidad, guiño, guiño).

Me gusta que la película no subraye de forma explícita el cambio de vida que acontece en la familia, sino que lo deje aflorar en escenas concretas que forman parte de la narración, sin recursos posmodernos. La que mejor refleja esto es la discusión entre el padre y la profesora del niño en la escuela. Ella se queja de las múltiples ausencias para participar en torneos y de la merma que esto está provocando en los estudios. Mientras, el padre argumenta que ni ella ni él serán nunca lo extraordinarios que el niño es. Es un conflicto necesario para el desarrollo de la historia, pero sin referencias externas ni lecturas analíticas más allá del propio drama humano.

Lástima que no se hagan más películas de este estilo, aun cayendo en los lugares comunes del camino del héroe. Creo que este es un claro ejemplo de que se puede contar la misma historia cientos, incluso miles, de veces y que, narrada de manera diferente, cambiando los escenarios y sin ser indulgente con el espectador, se pueden seguir contando buenas historias.

La película ya tiene 33 años desde su estreno y sigue funcionando magníficamente bien. Es curioso cómo las películas, a partir de cierto momento de la historia, tampoco envejecen tan mal. Por un lado, la falta de efectos especiales, junto con un cambio no tan drástico de la moda (algunos peinados… en fin), no afectan en nada al impacto de lo que se narra.

Las interpretaciones están todas correctas. Nada que objetar. Los niños están todos bien, a pesar de lo pequeños que son y de lo difícil que debe de ser trabajar con ellos. Tampoco es que tengan diálogos muy largos, pero aun así en ningún momento te sacan del filme.

Como anécdota triste, el niño que interpreta el papel de antagonista, Michael Nirenberg, falleció tan solo tres años después del estreno de la película, en 1996. Murió de cáncer a los trece años. Terrible.

La película tiene varias lecturas contextuales muy interesantes. Como dilema principal se plantea qué hacer cuando eres padre o madre y debes decidir cómo actuar cuando uno de tus hijos es diferente (en este caso, un genio del ajedrez) y cómo afrontarlo.

También está la presión familiar y social que un niño, a tan temprana edad, debe afrontar y cómo esto va a formarlo como adulto.

La película tampoco profundiza en estos aspectos, y esto es precisamente lo interesante. El guion tiene su propio camino bien trazado. Al final, es a cada uno a quien le corresponde reflexionar sobre el asunto.

A todos nos ha gustado en casa.

Deseando encontrar más filmes del mismo estilo para ver en familia.

Película recomendada como tándem: October Sky. Ambas historias giran en torno a chavales con habilidades extraordinarias que deben sobrepasar los obstáculos familiares y sociales para encontrar su lugar en el mundo.